miércoles, 8 de diciembre de 2010

Stress

Como proceso psicosomático, le tengo muy poca fe.
Las causas de todo tipo de comportamiento o diagnostico que empiecen como "psico" siempre pasaron ante mi inadvertidas. Quitarle valor a ello inicia por lo poco revelador que es el funcionamiento de nuestro cerebro; que es respuesta natural de mi perfecto ego el cual encuentra frustrado su intento por comprender como ver una foto propia de cuando tenías 5 años de edad y eras la persona más feliz en tu mundo te puede hacer llorar, o como el solo pensar que tienes que hablar hacia todo el salón porque tienes la respuesta del profesor, acelera tu corazón y te sonrojas de antemano.Sin embargo, el vacío que muchas de las veces se expande como un hoyo negro en el universo de tu cuerpo( físicamente sientes como tu energía es absorbida hacia ningún lado y sin ninguna razón lógica), no podía ser pasado por alto.
El algoritmo que da resultado a tus dolencias física siempre tubo una razón de igual procedencia. Golpe es a dolor, como ... Soñar a relajo. Una acción(percibida por cualquiera de tus sentidos) tiene un reflejo inmediato en una respuesta física o somática, así como un proceso emocional o psíquico es la causa de un estado de ánimo.
Este año entendí que las relaciones lógicas que dividen fenómenos de diferentes carácter, pueden bien estar enlazadas. Como un soñar también puede ser a dolor o placer físicos. 


Acepté también, que no comprenderé nunca los misterios que hay detrás de la mente; la forma en que las conexiones electroquímicas que generan flujo de iones llegan a los botones sinápticos, es decir el fin del axón, que puede terminar en células musculares, glandulares o cualquier otra que tenga un efecto motor representativo de la emoción inicial generada por un pensamiento.

Finalmente el hilo que conecta lo psicológico a las pulsaciones eléctricas del sistema nervioso posiblemente nunca será descubierto (si me pongo menos fatalista: nunca será descubierto por mi) pero la conexión se hace obvia bajo una simple abstracción de ideas.
Hoy por hoy no me queda más que aceptarla como cierta, tan cierta como que el stress me levanta a las 8 am cuando aún muero de sueño.Sin embargo, me sigue pareciendo tan ridícula la nueva corriente de sobrevaloración de la salud mental, para eso bien que existen los placebos.

sábado, 16 de octubre de 2010

Recuerdos

Ante todo quiero recordar, lo que es recordar. 
Hablamos de pasado, como algo sacado de un solo cajón. Como abrir una carta, leer un mail, ver una foto... Un momento estático, es un pasado. Es definible en muchas dimensiones. Sin embargo esas no son características de mis recuerdos.

Hay un vacío, ese en el cual cae mi memoria tan a menudo, donde los recuerdos se mantiene en dimensiones intraducibles en medidas o magnitudes con las cuales usualmente somos capaces de comunicar. Muchas veces, los cajones están llenos sólo de sensaciones, aun no trabajadas, aun sin conceptos. Imposibles de transmitir.

Y ahí, cuando intento reconstruir el pasado en base de las primarias sensaciones, cuando los conceptos se avecinan entre las redes tejidas por percepciones muy viejas y huecos marcados por el olvido (muchas veces autoinflingido), mi imaginación no pierde tiempo para entrar en el juego.
¿Cómo controlarla, si ella tapa lo peor de mi? Aquello que olvido por defensa propia, por no recordar el monstruo que soy en esta sociedad; por poder con absoluta tranquilidad pasearme por las calles, sonriendo sin sentir culpa ni disgusto. 
Así, los huecos reservados para esas ideas de antemano, mucho antes que las conciba como mías, corrompen mi perfecto mundo ( ideas que tienen prejuicios socialmente introducidos, ese bien y ese mal que de una manera limítrofe segregan mis acciones) y que con gran sapiencia, como un niño, relleno con imaginación, con sorpresa y con gusto. 

Entonces sin equivocarme, aquí no dejo testamento de recuerdos sin embargo, expongo una idea más remota aún; La causa primera (la cual prefiero almacenar en mi mente) de lo que bien podrían ser recuerdos o memorias.
Para poder, de esta manera revivirlo; ya que es imposible comunicarlo de manera certera; teniendo en cuenta que edifico un pasado de manera dinámica, haciéndolo eterno en el presente, tejido con inocencia y buena fe; para vivir tranquila sin olvidar.