lunes, 19 de marzo de 2012

Play

Necesito escribir, porque sale todo.
Como si fuera un peso que llevo, como parte de mi naturaleza ahora, y debo expulsar cada cierto tiempo.

Me doy cuenta de eso, por la música.

Las canciones que escuche a su lado, que no son pocas, me remontan a momentos precisos.

Por ejemplo, cuando sacaba su brazo por la ventana del carro mientras la velocidad iba acelerando, en el malecón cerca al mar.. en uno de esos pocos días soleados que pasamos. Con esa canción que decía algo como ...Midas king.

Cuando por primera vez me cantó, y fue tan cursi, justo al despertar... una canción de Arjona.

O cuando vi en su casa el CD de Alejandro Sanz de su mamá. Nos reímos tanto que sin darnos cuenta sabíamos todas las canciones.

Y la única canción que me hace doler, la que me dedicó antes de que todo pasé y cuando todo empezó e inmortalizó su sonrisa en mi mente y me hizo sentir que sus ojos no dejarían de verme nunca.

Puedo medir mi estado en base a estos sonidos.
Si siento que vivo con cualquiera de estas canciones, debo admitir que sonrio solo de pensar que estoy sola.

Sin embargo, conforme pasa el tiempo su presencia aparece borrosamente, luego como el inevitable holograma que creó, que me sigue y me acosa en cada melodía... hasta que no puedo más y lo dejo todo por escrito, como quitandome la carga que fue.

Así retorno a cero, vacio su recuerdo y me pongo a prueba de nuevo.

sábado, 11 de febrero de 2012

Re:


Desde que estoy contigo, mi corazón nunca había latido tan fuerte.

Que pena leer esto, que pena que te sienta así y que no podamos hacer nada para solucionarlo. Tengo pena porque sé que quiero pasar toda mi vida a tu lado.

Creo que está demás decirte cómo me siento ahora y cómo seguirá siendo. La verdad quiero contener eso porque  te hace daño y es lo último que deseo.

Las dos veces que nos hemos separado ha sido siempre por otra persona, sumado a nuestros problemas. Esta vez me alegra que no sea así, sino que provenga de ti. Eso me consuela mucho, porque es tu primer paso para tomar las riendas de tu vida sin las presiones de nadie.

Y parte de mi viaje fue para esto, para que descubras qué es lo que quieres, para que crezcas y te pares por ti.  

Lamentablemente ahora yo sigo viviendo para ti, y nuestro amor es el sentido de mi vida y no es algo que desaparece con un mail, como tampoco apreció de la nada. Me va a tomar tiempo, pero más que eso será determinación a cambiarlo porque por ahora no es algo que quiera hacer. Te debería pedir que no hablemos más. No sabes lo difícil que es decírtelo, no me atrevo a hacerlo.

Estoy de acuerdo con tu mail, yo también lo he pensado hace tiempo ya (como puedes leer más abajo) y si bien siento que mi vida con la tuya encajan como dos piezas perfectamente, los momentos de crisis, por lo mucho que nos falta por crecer, lo ponen en duda. Una relación es de dos, así que ahora cerrar esta puerta será la última cosa que haremos de la mano.

Quisiera pedirte que te cuides, que recuerdes que eres, que no necesitas nada ni a nadie para hacer las cosas, que vales por ti un montón, que puedes hacer todo lo que quieras sin excusas, que no estas en el mundo sin nadie, sino que existe tanta gente que te adora.

Gracias por los más difíciles y mejores días de mi vida, por tantas experiencias e ilusiones que compartimos y por dejarme conocerte y querer conocerme. Nadie me ha hecho más feliz que tú y nada me ha hecho sentir más completa que amarte.

Nunca esperé separarme de ti, pero aquí estamos. Quisiera dar una última batalla y decirte "no amor, lo vamos a arreglar" o cualquier otra cosa, pero me rendí antes de pelear. Porque dentro de todo el dolor, sé que esto es lo mejor para ti.

Lo más difícil es sentir cómo se quiebran los sueños, todos nuestros planes y ambiciones. Pero esta vez, te juro que intentaré ser fuerte.

Tú también sabes que estoy para ti, para lo que quieras y que siempre serás la mejor parte de mi vida.

Que te vaya bien con todo.

11 de febrero, 2012

sábado, 28 de enero de 2012

Manzana



Hoy pensé en borrar todo.
Sacarlo de mi memoria, de cualquier registro cibernético que existiera.

Hoy cai de nuevo en ese vacío que aparece cuando tu dejas las cosas al aire aunque sean las más mínimas, y se llenan con lo único que podrían ser llenadas...recuerdos.

Como jalando una soga, sale a flote todas mis inseguridades, todos mis temores y todo lo que sentí por ti en los días del invierno pasado.

Hoy quise borrarlo de acá pero... volver a leer cada palabra, volver a sentir ese desánimo, la desilusión, cómo el cariño que tenía por ti había sido arracando cual raíz de las flores que uno saca en el parque, fue igual que recibir esa cachetada que de cuando en cuando me da la realidad.

Tu no quieres ser para mi, no te intereso y así es como lo elegiste. No te tengo.

Cuando esa idea penetra mi mente, saltándose el punto de la decepción, todo vuelve a ser calma.

Es como la manzana que cae del árbol. Sólo cuando choca la tierra puede estar quieta nuevamente. La diferencia es que ahora su futuro no es el mismo que cuando estaba arriba.

Toma un tiempo la caida, así que perdóname por eso.

Pero creo que muy dentro de ti entiendes qué me pasa en esos momentos. Eso lo descubrí cuando me dijiste "te odio". Incluso ahora suena  mejor que un "te amo".

lunes, 3 de octubre de 2011

Odiarte

Nunca pensé que serías capaz de despertarlo en mi.
Definitivamente contigo he pasado por todos los sentimientos, sin importar su condición dialéctica.

Hoy te odio, desde que dejamos de hablar hay días en que lo hago. Al fin! 
Pero no es el tipo de odio que quisiera sentir, no es el de "no me importas y te odio", ni el de "eres la peor persona que conozco y por eso te odio". Es el odio más puro que existe, el que se centra justo abajo de la cara del amor. El odio de demian, el odio de saber la verdad, el odio que es tan grande y cierto que invoca a todos los otros sentimientos que me hiciste conocer y se junta con ellos, y se divierte con ellos, se burla de ellos, de su existencia. 

Es un odio que me odia a mi misma, por quererte aún, por pensar en ti, y seguir ilusionada.
Cuando te leo (porque aún lo hago), me duele cada palabra tuya puesta ahi, pensando en otra persona y me duele la ausencia de algun sentimiento, por pequeño que sea, para mi.

Ya no guardas nada para mi, y no es sorpresa. Las veces que lo hiciste realmente fueron tan pocas, que mi memoria solo te recuerda pensando en ti. Queriendome porque te hacía sentir bien, por ti, para ti.

El amor no es nada más que el acto de egoísmo más grande que existe, todas sus acciones son motivadas por intereses propios y finalmente te das cuenta que en este mundo sólo quedaste tu.

Pero el odio...el odio que siento por ti, que acarrea todo lo que hemos pasado, que incluye a todos mis sentimientos por ti, que no deja de unirme contigo... Incluso en ese odio solo te demuestro cuanto me interesas, cuanto me importas y cuanto daño me hace no tenerte cerca.

Te odio porque ni así me salvo de ti, te odio porque sigues siendo mi vida y no te importa, te odio porque todo fue una mentira y no hay nada peor para mi que vivir engañada, y te odio aún más por dejarme odiarte.

Ojalá un día sientas algo tan bonito como odiar a otra persona. Y dejes ya de pensar en ti.

lunes, 26 de septiembre de 2011

No se inventó nunca la máquina del tiempo

Definitivamente no es el momento de escribir, pero no es algo evitable. Las palabras brotan de mí como si otra persona me las susurrará al oído. Eso se llama esquizofrenia… creo. No te preocupes, en este tiempo sin ti ya pasé por todas las enfermedades psicológicas que te podrías imaginar (y no de todas me he curado).

A lo que iba… no tengo tiempo de escribir, mejor dicho, el tiempo no me ha dado el derecho de hacer otras cosas. Debería estar trabajando, tú también. Pero sabiendo que estas con otra persona en estos momentos, no tiene caso pensar que realmente podría alejar mi mente de esa imagen ni concentrarme en cualquier otra cosa que no sea justificarte.

No sé por qué solo llego a justificarte. Tú ni sientes perdón o remordimiento, ni sabes que has hecho mal, ni te arrepientes, y ya nunca piensas en mi cuando actúas. Sin embargo, te disculpo. En mi mente te disculpo incluso eso, cuando debería estar odiándote, enterrándote en el cajón más oscuro de mi memoria, sentir como me olvido de ti y disfrutando al pensar en el momento en que te arrepientas de tus decisiones.
No creas que no lo hago, hasta te conté que soñaba que te golpeaba (típico reflejo de mi inconsciente, no te asuste nunca lo haría), lamentablemente no es mi respuesta usual.

Lo común es actuar, seguir mi vida como si nada haya pasado, como si no me hubieras dañado, como si fueras aún la persona de la que me enamore. Probablemente eso refleje otra enfermedad, no tengo idea, pero el punto de la historia es que me hace daño, me hace mal caer en la realidad.

Me haces mal, me sigues haciendo mal, y no sé hasta cuando sentiré esta punzada en mi pecho, pero si realmente podría viajar en el tiempo no hubiera dejado que nada de esto suceda. 

domingo, 28 de agosto de 2011

No lo puedo preguntar. No lo puedo responder.

No me queda más que escribir.
Cuando entiendes algo, no tiene sentido exponerlo... piensas que es una verdad en el mundo y todos la entienden igual. Tal vez ahí está el error, tal vez uno siempre debería expresarse. Cubrir ese milímetro de duda y dejar todo claro.

Me queda escribir no porque quiera aclarar algo, por el contrario, por las miles de preguntas que atacan mi tranquilidad.

Entiendo como puedes pensar en alguien más, como puedes salir con alguien más, como puedas besar a alguien más y tratar de sentir algo por alguien más. Definitivamente el problema no esta en que exista alguien más, y de manera resignada sé que vendrán muchas personas más y tú (sin parar siquiera a pensarlo) les darás oportunidad a todas ellas.

Lo que no entiendo es cómo yo ya no significo lo mismo para ti. ¿En qué momento cambió? ¿Cuándo te engañaste, me engañaste? Y más importante, ¿De qué forma sucedió?.
¿Por qué aún te escribo que te extraño, y no respondes nada? ¿Por qué? Si sabes que muero por verte, que mis días aún comienzas con la ilusión de encontrarte, hablarte, darte la mano... ser algo para ti.
Si tu sabes perfectamente que mis latidos son todos por ti, porque en mi nada ha cambiado aún.

Por más que ya no sientas lo mismo, el pasar de ser tu vida a no importarte cómo paso los días sin ti, no tiene sentido.
No me preguntas por qué no haya día que no llore por ti, ni si llego bien a mi casa cuando me pierdo en las noches, ni por qué no almuerzo ni tengo hambre, y ni te interesaría saber qué siento ahora.

Me sacaste de ti y quebraste todo dentro mio, y yo te hago creer que estamos igual. Que estas bien y que estoy bien, que todo es felicidad en mi vida y no te tienes que preocupar por mi... Y en efecto, no lo haces.

No te quiero hacer mal. De ninguna forma quiero que sientas lo que yo en este momento. Te oculto todo y me cuestiono sola. 
De todas formas, tu no tienes la respuesta de tus actos. No estas bien, te entiendo. 

Finalmente, ¿quién soy YO para afectarte de esa manera?

miércoles, 17 de agosto de 2011

Tuyo (Tu y yo)

Para no olvidar que esto ha pasado antes, quiero poner algo que escribí y guardé hace mucho, cuando veía nuestro fin como algo inminente (como lo es ahora).

Es increíble como hoy el sentimiento es el mismo  y la fuerza con la que me he jurado no volver a sentir esto nunca más actúa por mi. 
Solo por ti he soportado este dolor más de una vez, pero definitivamente no habrá una tercera.
Esto pensé a comienzos de febrero, y me costó 7 meses y un corazón entender por qué lo hiciste, por qué lo volviste ha hacer y por qué lo volverás ha hacer. 




"Te acuerdas cuando me querías?
Esos días en que la consigna era estar feliz. En que me perseguías a cada hora como un fin mismo, física y mentalmente; no había limitación en la ilusión de encontrarme y encontrarte. Mi sola imagen era suficiente para abarcar todo rango de complejidad que significaba tu felicidad.


Te acuerdas acaso nuestro tiempo compartido?. Ni una vida demás te hubiera bastado para llenarla de lo que sentías en esos momentos, a mi lado. Secretamente mirándonos, cuando incluso ni sabías que lo que sentías tenía una clasificación y que iba a ser tu ejemplo personal de ello para siempre. Que el amor lleva a su lado mi nombre.


Ay, te acuerdas nuestros viajes? La emoción de solo fantasear con pisar un lugar lejano donde nuestros sueños se entrelazaran, porque un futuro conmigo es otro tiempo y a la vez otro espacio. Con cuanto deseo querías encontrar ese futuro en el presente; pero ni el más lejano de los vuelo nos podía llevar ahí.


También aveces, recuerdas mi felicidad? La forma en que volaba a tu lado, seguro nunca viste mis pies tocar el suelo. Cómo sonreía con cada gesto, incluso esas miradas de reojo que cuántos otros habrán recibido pero que igualmente las hacia únicas... solo mías. Cómo inauditamente me veías entregarme y recogías todo de mi, sin saber por donde empezar; cómo manejar un cariño así. Y mi paciencia, que era mi mayor muestra hacia a ti. Inagotable y de la cual abuso hasta hoy.


Al menos, pensarás en nuestras noches? Resbalaran lágrimas al pensar en un amor tan puro? Como podías estar tan cerca de mi, tan cerca que no había parte física que pudiera unirnos más. Cada centímetro que conoces de mi cuerpo, reconocible para ti incluso en la oscuridad como suma de todas las noches a mi lado, de mi forma de abrazarte mientras te duermes y soltarte para que descanses de mi cuando sé que estas soñando. El despertar con un beso mío, por más que fastidiará, quedaba como una imagen suelta en tu mente que querías que te acompañe todo el día.


Y de ese momento en que te desilusione? Te acuerdas cuando se nos fue el amor? Cuando dejaste que te viera irte de mi lado, que nuestras manos se soltarán con dificultad por la convicción sincera de que si me amabas; y no pudiste hacer nada. Cuando todo era tan difícil que no había noche en que te sintieras bien, en que vivieras por algo porque solo la pena de conocer mi amor, que con la misma magnitud se había vuelto entonces dolor por tu partida, era insoportable.


Y, dime al menos que recuerdas la verdad? Esa que escondes para todos, la que no te deja alegrarte profundamente por nuevos sentimientos. La misma que se esconde en cada acto de conciencia y que grita desde muy adentro la única seguridad en tu mundo. La que viviste conmigo con la naturaleza de la persona más inocente sintiendo por vez primera; sin esconderte ni lamentarte. La verdad de lo atemporal de un amor tan grande, que quieras o no va a estar ahí y ciegamente vas a recorrer a él y lo vas añorar y volver a evocar en tantas noches que te faltan por vivir. Privilegiada verdad por tener el consenso de dos personas, tu y yo; solo un sentimiento así podría tener el rango de una afirmación verdadera. 


Sé que no te acuerdas...quien lo tiene grabado soy yo. 


                                                                                       8 de Febrero, 2011. "