Definitivamente no es el momento de escribir, pero no es algo evitable. Las palabras brotan de mí como si otra persona me las susurrará al oído. Eso se llama esquizofrenia… creo. No te preocupes, en este tiempo sin ti ya pasé por todas las enfermedades psicológicas que te podrías imaginar (y no de todas me he curado).
A lo que iba… no tengo tiempo de escribir, mejor dicho, el tiempo no me ha dado el derecho de hacer otras cosas. Debería estar trabajando, tú también. Pero sabiendo que estas con otra persona en estos momentos, no tiene caso pensar que realmente podría alejar mi mente de esa imagen ni concentrarme en cualquier otra cosa que no sea justificarte.
No sé por qué solo llego a justificarte. Tú ni sientes perdón o remordimiento, ni sabes que has hecho mal, ni te arrepientes, y ya nunca piensas en mi cuando actúas. Sin embargo, te disculpo. En mi mente te disculpo incluso eso, cuando debería estar odiándote, enterrándote en el cajón más oscuro de mi memoria, sentir como me olvido de ti y disfrutando al pensar en el momento en que te arrepientas de tus decisiones.
No creas que no lo hago, hasta te conté que soñaba que te golpeaba (típico reflejo de mi inconsciente, no te asuste nunca lo haría), lamentablemente no es mi respuesta usual.
Lo común es actuar, seguir mi vida como si nada haya pasado, como si no me hubieras dañado, como si fueras aún la persona de la que me enamore. Probablemente eso refleje otra enfermedad, no tengo idea, pero el punto de la historia es que me hace daño, me hace mal caer en la realidad.
Me haces mal, me sigues haciendo mal, y no sé hasta cuando sentiré esta punzada en mi pecho, pero si realmente podría viajar en el tiempo no hubiera dejado que nada de esto suceda.
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