Desde que estoy contigo, mi corazón nunca había latido tan fuerte.
Que pena leer esto, que pena que te sienta así y que no podamos hacer nada para solucionarlo. Tengo pena porque sé que quiero pasar toda mi vida a tu lado.
Creo que está demás decirte cómo me siento ahora y cómo seguirá siendo. La verdad quiero contener eso porque te hace daño y es lo último que deseo.
Las dos veces que nos hemos separado ha sido siempre por otra persona, sumado a nuestros problemas. Esta vez me alegra que no sea así, sino que provenga de ti. Eso me consuela mucho, porque es tu primer paso para tomar las riendas de tu vida sin las presiones de nadie.
Y parte de mi viaje fue para esto, para que descubras qué es lo que quieres, para que crezcas y te pares por ti.
Lamentablemente ahora yo sigo viviendo para ti, y nuestro amor es el sentido de mi vida y no es algo que desaparece con un mail, como tampoco apreció de la nada. Me va a tomar tiempo, pero más que eso será determinación a cambiarlo porque por ahora no es algo que quiera hacer. Te debería pedir que no hablemos más. No sabes lo difícil que es decírtelo, no me atrevo a hacerlo.
Estoy de acuerdo con tu mail, yo también lo he pensado hace tiempo ya (como puedes leer más abajo) y si bien siento que mi vida con la tuya encajan como dos piezas perfectamente, los momentos de crisis, por lo mucho que nos falta por crecer, lo ponen en duda. Una relación es de dos, así que ahora cerrar esta puerta será la última cosa que haremos de la mano.
Quisiera pedirte que te cuides, que recuerdes que eres, que no necesitas nada ni a nadie para hacer las cosas, que vales por ti un montón, que puedes hacer todo lo que quieras sin excusas, que no estas en el mundo sin nadie, sino que existe tanta gente que te adora.
Gracias por los más difíciles y mejores días de mi vida, por tantas experiencias e ilusiones que compartimos y por dejarme conocerte y querer conocerme. Nadie me ha hecho más feliz que tú y nada me ha hecho sentir más completa que amarte.
Nunca esperé separarme de ti, pero aquí estamos. Quisiera dar una última batalla y decirte "no amor, lo vamos a arreglar" o cualquier otra cosa, pero me rendí antes de pelear. Porque dentro de todo el dolor, sé que esto es lo mejor para ti.
Lo más difícil es sentir cómo se quiebran los sueños, todos nuestros planes y ambiciones. Pero esta vez, te juro que intentaré ser fuerte.
Tú también sabes que estoy para ti, para lo que quieras y que siempre serás la mejor parte de mi vida.
Que te vaya bien con todo.
11 de febrero, 2012
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